Historias de un Contract Vs Comerciales, episodio V

16 03 2012

CASO 5:
¿En qué se parece Einstein a un Contract? En que ambos contemplan ante sus ojos plenamente la Teoría de la Relatividad y la distorsión de la percepción del tiempo. Literal. Veamos un ejemplo:

09:00 horas. Cierto comercial se encarama a la 4ª planta escaleras arriba sigilosamente. Ya tiene a su presa elegida, su Contract. Estudia el terreno: aún amaneciendo, la sabana africana de la 4ª planta a medio despertar, las legañas colgando. Es el entorno óptimo para cazar a la víctima por sorpresa. Se abre paso entre la tupida moqueta, entre los primerso rayos de Sol, y descubre que NO está en su sitio. Presa del desconcierto, indignado por la crueldad de la situación, decide emprender su búsqueda hacia el comedor, lugar de reunión mañanero donde los contracts se cuentan sus cuitas ante un café (perdón, aguachirri recalentao) y se evaden de la realidad soñando con futuribles premios en métalico de sorteos del Euromillones:
-Pues yo si me tocara, montaría un Hilton en mi pueblo. Y un aeropuerto y un museo de arte moderno, ea!
-Pues yo montaría un equipo de fútbol y ficharía a Mourinho para que entrenara a mi hijo y a sus amigos.
-Bua, eso no mola, yo, en cambio, me montaría una playa para surfear en San Chinarro, con bandera azul y todo…
-Pues yo le pagaría a Michel Teló clases de logopeda y de Euskera, si hiciera falta…
En estos devaneos se encuentran nuestros amigos cuando el comercial dobla la esquina y acecha! Se aproxima a su presa por la espalda, y con un ligero toque en el hombro la susurra:
-Hola, buenos días, estás desayunando?
-Si, normalmente esto que tengo en la boca no me crece por las mañanas: se llama “curasán”- piensa el contract.
-Ah, ya veo, y, ¿te queda para mucho? –arremete el comercial en su empeño por arrancarle información al contract.
-Pues… – y ahora vienen dos posibles respuestas, a saber:

a) No, en 5 minutos estoy, termino de mojar este delicioso croissant recién horneado al estilo “Parisién” y de despachar con mis compañeros y ahora mismo te atiendo!

b) Mira pedazo de cansino, entre que el curasán estaba requemao y el café aguao, sólo me falta que vengas tú a darme el desayuno y tocarme los co…Jones, Indiana Jones va a venir y te va dar un latigazo que te va a eslomar por pesao… Todo depende del tiempo que tardes en estar aquí dándome la murga… Pues claro que estoy desayunando, y te ha hecho falta hacer un croquis para adivinarlo? Seguramente fueras el alumno aventajado de tu clase por tus dotes deductivas… Espero que no se me corte la leche del café al tomármelo del susto que me has dado escondiéndote detrás del cubo de la basura…

Pero el contract, que sobre todo es un profesional caracterizado por su infinita paciencia a prueba de cierres contables, opta por una respuesta algo más intermedia y moderada:

-Sí, estoy desayunando, pero ya estoy casi terminando; si quieres en 15 minutos súbete y lo vemos, ok?

Pero todo esfuerzo en relación a aportar referencias temporales a un comercial, es en vano, como veremos más adelante…

09:45 horas. Parece que el comercial se ha debido enredar con alguien o con algo por las escaleras, porque no sube ni da respuesta. El contract, sigue a la espera.

11:15 horas. Debe ser que el comercial debió tropezar y lesionarse el tobillo bajando en el ascensor y se ha retrasado, o el cliente le ha obligado a presentarse ipso-facto en sus oficinas para que cante un karaoke. El contract, sigue haciendo su día.

13:30 horas. Definitivamente el comercial debe haber sido engullido por una serpiente gigante o una boa constrictor, o le han atacado los leones al llegar a su sitio y está luchando ferozmente contra las adversidades naturales de la jungla, porque parece que está tardando algo en dar respuesta… Llegada la hora de la comida, el contract hace lo propio y se baja a comprar el menú del día, que consta de verduras radioactivas a la plancha y un filete de pescado a la plancha de una especie aún por descubrir de algún arroyo del Sur de Madrid. Y como están hechos los dos platos en la misma plancha, pues se conserva el sabor de ambos… pero juntos.

Subiendo el contract es ahora cuando vuelve a estar en peligro. O en el ascensor, o doblando alguna esquina, o al salir de la escalera, o viniendo de la terraza… el miedo acecha.
El contract empieza a comer, tranquilamente, hablando de sus cosas. El Price hold, el descuento imposible, la niña que no duerme, Pam por aquí, Pam por allá, madre mía con Pilates cómo se han pasado, qué tal ayer el fútbol,… y de entre la multitud emerge nuevamente el comercial, con cara de asombro y sorpresa:

-Te he intentado contactar, pero me ha sido imposible, porque al final me han liado con varias cosas y no he podido subir a verte. Veo que estás comiendo… -Está claro, este tío iba para detective por su perspicacia innata, piensa el contract, mientras mastica un trozo de berenjena y pincha con el tenedor una mini zanahoria.
-Pues sí, si quieres lo vemos luego en un rato- le dice, aspirando a que la excusa de emplazamiento posterior le sirva de algo para ganar tiempo y oxígeno para seguir viviendo…
-Si solo quería hablar el tema de la cláusula de confidencialidad, que no está claro entre la subsidiaria y la matriz de la parte contratante de la primera parte-
-“Si yo solo vengo a hablar de mi libro”, piensa el contract, “pero al final lo vas a cascar todo entero entre pinchá y pinchá de la menestra de verduras, y mira si eres cansino que hasta la verdura va a fermentar…- pero finalmente el contract, que es todo un profesional en esto de manejar situaciones de estrés pre, durante y post traumático, le dirige una mirada cómplice y blanda y le contesta:
-Vale, pues súbete dentro de media hora y lo vemos!.

14:30 horas. La Igartiburu ha empezado a contar los cotilleos del día en la tele. Paquirrín va a volver a trabajar por segunda vez en su vida. Será en Torrente 5. La primera vez fue en Torrente 4 y tuvo que cogerse la baja por estrés laboral. El contract se ha ido hace tiempo a su sitio, se ha lavado los dientes y vuelve al trabajo. El comercial debe estar rebañando con dos barras de pan la salsa de los platos de la comida, pues tarda algo más de lo normal en venir. Paciencia, se dice, y continua la tarde adentrándose en la famosa “morriña vespertina”…

16:00 horas. El telediario ha terminado. Y hasta la mujer del tiempo ya se ha ido con sus isobaras y todo. Mañana sol y calorcito, han dicho. No llueve. Bostezo. Doble bostezo. Triple bostezo con tirabuzón invertido y doble looping hacia atrás en mortal caída. Y el comercial sigue sin aparecer. Se ha debido quedar viendo “Amar en Tiempos Revueltos”, o algún otro telenovelón de la tarde, con un cafelito y una mantita encima de las piernas, porque no se entiende. Llega un e-mail suyo: “ahora subo a verte y submitimos el request inválido del Price hold con el worst case al 60% de discount no way-okey makey” Es un idioma complejo y compuesto, el Esperanto del siglo XXI, difícilmente entendible por aquellos menos profanos en la materia. El contract pone cara de póquer, y sigue con sus cosas. “Si sabe que a las 17:30 me voy a por mi hija que sale del cole y le tengo que enchufar el bocata de Nocilla, más le vale darse prisa…”

17:29 horas. El contract, sumido en la deseperanza, empieza a recoger sus cosas, apaga su ordenador y se dispone a salir. Pero se frena en seco. Al fondo del pasillo, resuenan pasos y una respiración entrecortada. Doblando la esquina aparece “el comercial”, jadeante, con un puñado de folios en la mano, que ondea a modo de señal de victoria: “¡Ya los tengo!” dice, y él mismo se autoanima a seguir con su aclaración “los números del contrato, ahora cuadra todo, el soporte, la licencia, el descuento! Es que me había equivocado en la suma…!”

17:30 horas. Lo único que se le ocurre al Contract es encomendarse a algún santo Patrón de algún pueblo de la estepa Rusa y jurar en Arameo antiguo. “¿Lo vemos mañana? Es que acabo de apagar el ordenador” (Nótese la especial acentuación del “acabo”, denotando un “Uysssssssss, si es que tendrías que haber llegado un minuto antes, ya has perdido el tren”.

A lo que el comercial contesta, esperanzado: mañana voy a venir antes para ver este asunto, ¿tú vas a madrugar mañana?

No words.

Pocas cosas pueden ser más diferentes que la percepción del tiempo entre un comercial, y un contract.


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