Junio es abrazo de brisa cálida

8 07 2012

Junio es el abrazo cálido en un mar de brisas con el viento. Es el aire lleno de la vida de mayo, pero ahora exhalado por todos los hijos de su tierra en una profunda respiración que emana del interior. Es el pleno vigor del reverdecido bosque, que ahora contempla y disfruta calmado de su epopeya al haberse logrado cubrir de esa infinita espesura verde, en la esperanza de protegerse y proteger de las futuras sacudidas flamígeras de los meses que están aún por venir… pero, al menos de momento, goza de su frescura recién estrenada, con la que regala días cálidos y agradables, y noches suaves y serenas.

El aroma de junio nos recuerda que nos adentramos en los dominios del verano y a cada día que pasa, nuestro recuerdo por los inocentes e ingenuos inicios del mismo se tornan ahora más secos, aunque aún apetecibles y armoniosos.





Mayo es verdor templado

8 07 2012

Mayo huele a verano inminente. A calor que insufla la tierra desde sus adentros, para hacer terminar de germinar los frutos de sus hijos. Es aroma blando, a tierra aún húmeda, que quedó hiriente de la lluvia aún reciente. Es a la vez un asomarse del calor, como pequeña caricia, que se prepara para desplegarse más adelante bajo forma de profusas lenguas de fuego, aunque aún son brotes nacientes…

Pero mayo es, ante todo, ese resurgir en abundante explosión de la vida, que canta al Sol como principal fecundador de la alegría del final del recogimiento. Es el mensaje de vida y alegría que se transmite en las alas de las golondrinas, al suave y alegre revoloteo de su vuelo, en un batir de alas incesante por descubrir qué nuevas cosas traerá cada día, en un amanecer del verano que hace templar las almas que yacieron tanto tiempo atrás adormecidas en un sueño latente del que pujaba por despertarse.

Mayo es el despertar de los sentidos que se encuentran en una hipersensibilidad fruto del adormecimiento sufrido que no hace sino sorprendernos a cada día.





Abril es pasión naciente que reverdece

11 04 2012

Abril es la consecución lógica de Marzo. Pero recargada de aromas y de pasiones. Abril huele a ese incienso mezclado con la tierra húmeda que dejan a su paso las devociones de estas fechas. Huele a tradición velada, al regusto de sentarse a contemplar el paso de los años y los siglos, de nuestra historia, ante nosotros mismos y sentirnos en el gozo de su contemplación, y de la muestra del paso del año ante nosotros.

Es esa sensación intensa que huele a madera policromada, a incienso ardiente, a flores enraizadas a los pies de una imagen venerada durante siglos, por creyentes y no creyentes, porque en el fondo no es veneración de unos pocos, sino tradición de todos. Es también ese Sol que se entremezcla entre el viento que aún nos sacude en nuestras conciencias recordándonos que no hace tanto tiempo que el invierno nos dejó, y de que aún queda mucho para la próxima estación.

Y es sobre todo esa actriz incesante que va y viene sin avisar, venida del cielo, goteando su vida y dejado tras de sí un reguero infinito de tierra mojada, de hierba regada, de vida renovada. Es aire húmedo, que casi se bebe; alimenta con solo respirarlo y casi se puede tocar con las manos: empapa y se escurre entre los cabellos hasta desaparecer fundido con cada ser. Es un soplo que hace implosionar a la vida que se prepara a cada día para dar lo mejor de sí con el advenimiento futuro de la calidez previa estival.





Marzo es temple de frío ventoso

11 04 2012

Marzo es el final de un invierno, representado por el frío, pero un frío que ahora ya no huele como tal, sino que se mimetiza de húmero resplandor primaveral naciente. Marzo huele a frío agradable, a árbol que brota de sí mismo, aún en dulce yema que acaricia el viento y nos regala ese aroma a brizna tierna de hierba tímidamente, sin prisas, animada al nacer de la vida por el suave y constante susurro del Sol, que ya entibia un poco más en ardua lucha contra los hielos de las sombras y la noche gélida del invierno.

Pero sobre todo, Marzo es olor a amor, a ese resurgir de la vida, que sale directo desde el corazón. Ese asomarse a la vida y a sus frutos como si fuera el primer día del mundo, con todo aún embrionario, pero decidido a dar el paso y a sacar todo lo mejor de sí: la naturaleza, las personas, la tierra, el cielo. Un azul que huele a limpio y a húmedo, ligeramente ascendido por la brisa que la tierra hace elevarse con el insuflo de su vida y así, a cada bocanada, nos llenamos de la semilla naciente del año, del florecer de la vida, de cada vida, y de la nuestra.





Febrero es nexo de aromas y de estaciones

29 02 2012

Febrero es un mes de contrastes. Es un mes que no es mes, sino que es un puñado apretado de días; nexo de meses, y de estaciones y sensaciones. Es un camino gélido y seco que da paso a una incipiente primavera. Es un discurrir corto y lento.

Comienza dejando atrás el frío vivificante de Enero y el inicio del año, con júbilo, y se adentra en un puñado de días en los que el alma se inicia en el andar de los días del nuevo año sin apenas referencia temporal de festividades o de cambios de etapas y ciclos. Por eso el frío comienza oliendo a seco, despersonalizado; casi carente de alma. Nos es ajeno a otras sensaciones vividas, y no sabemos dónde ni cuándo ubicarlo. Quizás en la suma de aquellos días fríos y grises que han podido empañar nuestras vidas pasadas, en el cúmulo de sensaciones insípidas entretejidas por el frío como nexo unificador, en contraposición con le calor y la alegría de otros recuerdos.
Pero ese frío que no huele a nada, sino que se siente como una tiritera cortante, acaba haciendo madurar el interior, la semilla, de la vida. Por eso el germen de la vida, que late allá en el fondo protegido de la aspereza del exterior, continúa su desarrollo paciente, y comienza a mostrar sus credenciales con el paso de los días.

Son los últimos días de febrero. El sol comienza a templar tímidamente la tierra y el frío se torna en un aliento fresco y húmedo, pues recoge el álito de la tierra que parece suspirar agradecida a la tibiedad de la luz nueva y emergente. Su aroma asciende vertical y tembloroso, abriéndose paso entre las yemas en las ramas de los árboles que despuntan como pequeños racimos arremolinados, esperando su momento. Es el febrero que huele a aire fresco y húmedo, tibio, naciente; recordando aún sus inicios del hielo, que aún conserva, pero dando ese matiz de tierra naciente, de pradera emergente, de vida latente.
Febrero es el més más corto, pero el nexo más importante entre dos épocas contrapuestas que pugnan constantemente por imponer su dominio en el tiempo y, por ende, determinando su propio nacer y morir infinitamente cíclico desde el origen de los tiempos.





Enero es aire limpio y frío con un toque dulzón y renovador

25 01 2012

Enero huele a limpio, como a recién estrenado. Es una sensación de infinita renovación, como si de mudar una piel se tratara. En tan sólo un par de días, de horas, de minutos, de segundos, según se acerca la medianoche del día 31 con Año Nuevo, vemos como se va consumiendo la llama del año presente, que a la misma vez se hace pasado en el presente, antiguo en su misma presencia. Es un presionar a acabar el tiempo presente para dejar paso a uno nuevo.

Y de pronto nos vemos catapultados por la incesante cadencia del reloj que no hace sino empujarnos a seguir adelante,… solo que ahora nos anima a asir con fuerza un nuevo año, como si se tratara de un ramo de una docena de rosas frescas recién cortadas dispuestas a ser admiradas en nuestra mano, pudiendo observarlas de cerca o de lejos; desde arriba o desde abajo; olerlas, tocarlas; retocarlas, fundirnos en ellas, mientras mes tras mes se van marchitando y acaba desintegrándose el ramo entero como lo hacen los doce meses que se nos regalan.

Enero huele a limpio. Es un aire frío, seco, vivificante, limpio, que nos limpia desde dentro y nos insufla un empujón de vida para empezar de nuevo, pero siguiendo como si nada. Es un aire dulce pero sin llegar a ser empalagoso, frío en la justa medida en que nuestro aliento lo templa sólo lo justo y necesario antes de alimentarnos el espíritu.

Aún quedan muchas sensaciones en los doce meses que tenemos por delante, por eso, Enero invita a respirar hondo y profundo, como si fuéramos a coger aire antes de zambullirnos en la piscina de la vida y bucear en sus misterios. Ya tendremos tiempo de nadar en mitad del mar de los días venideros: ahora es el momento de otear el horizonte desde la orilla y refrescarnos con la visión de una nueva etapa por surcar, aunque no sepamos lo que nos deparará ni los misterios, riesgos o aventuras que nos encontraremos en la ruta. Hinchemos los pulmones: Enero nos invita a ello.

Enero huele a aire limpio y frío con un toque dulzón y renovador.





El aroma del mes

25 01 2012

¿Alguna vez te has parado a pensar en que cada mes del año tiene un olor especial, un aroma distinto, que lo hacen diferente, único? Es una cosa de la que me dí cuenta el año pasado, pero no me decidí a escribir hasta hace poco.

Hasta ahora, con la llegada del año nuevo 2012, ahora con el primer mes es cuando me decido a dejar cada mes un puñado de frases, de sensaciones, de aromas por escrito, de lo que representa para mí cada mes del año.

Curioso, ¿verdad? Son sensaciones mezcladas con recuerdos del pasado, de cuando éramos niños, y lo que nuestra conciencia atesora en el interior de nuestras historias… pero que, a la primera brisa, nos evoca una imagen del pasado que se hace presente.

Empiezo con Enero…